El hallazgo de un cadáver quemado a metros del edificio donde vivía el fiscal Alberto Nisman despertó muchos interrogantes. Junto al cuerpo aparecieron un bidón con restos de combustible y una botella de alcohol etílico, pero el SAME aseguró que la persona aún no identificada murió electrocutada. Sin embargo, la empresa que presta el servicio eléctrico en la zona sostuvo que ellos no registraron ninguna descarga eléctrica.

Fuentes de Edesur señalaron que la subestación eléctrica junto a la que fue encontrado el cuerpo no tuvo ninguna falla ni pudo haber provocado una descarga que matase a un individuo. Si eso hubiera sucedido, toda la zona estaría sin luz, cosa que no sucedió.

Esta mañana, en cuanto se conoció el caso, el titular del SAME, Alberto Crescenti, informó que la muerte había sido provocada por una electrocución: “De acuerdo a la descarga que recibió el cuerpo, que es irreconocible el sexo, pienso que debió tocar algo de mucho voltaje”.

“Recibimos un pedido de auxilio a las 2:45 de la mañana del domingo a través de la central de operaciones de la Policía Federal por un electrocutado en la vía pública. Arribó una ambulancia de proximidad del SAME. Cuando llegamos, encontramos un cuerpo calcinado. Irreconocible”, relató, en diálogo con el periodista Juan Miceli en radio La Once Diez (AM 1110).

Junto al cuerpo, los investigadores hallaron un bidón con restos de combustible y una botella de alcohol etílico, según informaron los policías que custodiaban la escena a los periodistas que estaban en el lugar. ¿Fue asesinato, suicidio o un accidente? ¿Murió quemado o electrocutado? ¿O acaso el fuego fue utilizado para cubrir un asesinato? Todas esas son preguntas que deberá responder la fiscal nacional en lo Criminal de Instrucción 19, Graciela Bugeiro, quien quedó a cargo del caso.

Aunque ya pasaron más de 24 horas del hallazgo del cuerpo, los investigadores todavía no lograron dar con su identidad. Los restos estaban tan dañados que ni siquiera consiguieron determinar su sexo.