Sobre el escritorio de Rodrigo Silvosa, el nuevo subsecretario de Recursos Hídricos de la Provincia, una mapa de la cuenca del Río Reconquista, muestra una maraña de trazos multicolores; cientos de puntos rojos, marrones, azules, verdes y amarillos. Líneas que delimitan partidos, cursos de agua, poblaciones, industrias y hasta basurales clandestinos. Un rompecabezas difícil de comprender. “Y esto es sólo una pequeña porción del trabajo que nos espera”, se entusiasma el novel funcionario sobre el que recae la nada sencilla tarea de trabajar para que los bonaerenses dejen de inundarse, o las sufran menos.
Silvosa, hasta el 10 de diciembre último, cumplió las mismas funciones en la ciudad de Buenos Aires, bajo las órdenes del mismo jefe que lo trajo a la provincia, el ahora ministro de Infraestructura provincial, Edgardo Cenzón.
Hoy cuenta que está tratando de adaptarse a sus nuevas responsabilidades de una provincia que “es un país”. Dice que al Ministerio hay que modernizarlo; que el plantel de profesionales con el que se encontró tiene capacidad suficiente como para enfrentar los desafíos que se vienen, pero que se deben optimizar y mejorar recursos.
Afirma que ahora el esfuerzo está destinado a poner en valor lo existente y no duda en responder con un contundente “si” cuando se le pregunta si tiene maquinarias, personal y fondos.
A lo largo de la charla con EL DIA reiterará en no menos de cuatro oportunidades que, los objetivos de trabajo son: la Región Capital (La Plata, Berisso y Ensenada), la cuenca Matanza, la cuenca del Río Luján y la del Río Reconquista. La cuarta etapa de la obra del Salado, es otra historia.
“Hay 53 cuencas en la provincia de Buenos Aires, cada una con su problemática. Esas 53 cuencas están divididas en 14 regiones hídricas. En una primera etapa vamos a trabajar en las regiones más densamente pobladas”, dice.
















